CHARLIE SHELDON

marzo 13, 2008

El Prólogo

Mucho tiempo ha comenzamos con esta ambición desmedida, o, si se quiere, no tanto. Si se quiere, no tan desmedida.

Charlie Sheldon, en vista de lo que piensan los autores, hace las veces de locución un poco extravagante de lo que llamaríamos una extrapolación de todas las vicisitudes intrapersonalizadas del inconciente colectivo que, como a todos, nos toca y nos compete. Son horas las que invertimos en la tarea de volcar una cantidad innumerable de cosas pequeñas en un virtual campo de interlocución con el quimerico fin de estilizar una vez más lo anteriormente dicho (lo del inconciente colectivo y eso).

Nos consta, esto no es mas que la inoperancia al servicio de una mejor visualización de una realidad estandarizada. Largamente estandarizada por quienes a cara lavada y en nombre de estandartes por demás impropios pero tolerados a fuerza de costumbre osan levantar vacío vacuo. Nada más.

Los autores son responsables de esta obra  y en su propio nombre firman de la siguiente manera y con sus propios nombres.

Santiago Moraes Trinidad.                                Federico Ezequiel Bech.  

  

Charlie Sheldon

Me levanté en la mañana, me vestí y me fui para el bar a desayunarme un feca con tostaditas. En el camino pasé por el kiosko y me compré un par de cosas. Puchos, fuego y una birome. Despues fui al bar.

 

Había unos viejos, habitues del bar sentados a una mesa. En realidad eran dos mesas, las habían juntado. Hablaban cosas. Los odié. No me dejaban vivir en paz.

El mozo y yo no nos entendemos, él es turco, yo gilipollas.

-          ¿Café?

-          Exacto.

-          Tengo minutas.

-          ¿Qué cosa?

-          Comidas para comer en un minuto.

-          Bueno, y un tinto.

-          ¿Café?

-          ¿Qué son las minutas?

-          Comidas para comer con un tinto.

-          ¿Café?

-          Bueno- y me sirvió un café. Un café con tostaditas. No me trajo: ni un tinto ni minutas ni un carajo. Café. Me trajo café con tostaditas.

El resto del día consistió en esto: laburé, comí, volví a casa, me desenropé, preparé la fuente para bañarse, me acosté ahí con un sanguche de jamón. Me olvidé y me dormí. Soy un solitario.

***

Hoy fui al cine. Ví una peli de Disney, quería ver una porno, me confundí. Pertenezco a esa raza de personas que juegan con el pollo, nunca con las papas. No soy el último orejón del tarro.

Despues de la peli alquilé una puta. Me dijo:

-          ¿Con o sin globito, papi?

-          ¿Qué?

-          Yo te la tiro, te la dejo picando…

-          ¿La goma? ¿Vos decís que me rasque?

-          ¿Qué?

Despues de esto sentí hambre. Le pregunté si quería jugar al TEG. Me fascina este juego, el TEG, hay que conquistar el mundo. Yo soy esa clase de persona que pide al toro por las astas. Se lo dije, pero creo que no me creyó. Estába en otra. Ella. Me comió una uña, me pidió dinero. Le grité. Se fue. Yo, por mi parte, soy ese tipo de gente que aunque le griten se queja. Tomo al toro por la pasta. Definitivamente.

***

¿Y ahora? Fui al cine, fui al bar. ¿Qué mas hace un tipo solo?

***

El Lunes, de resaca, fui al yugo, el laburo, a trabajar. Me sentía medio raro, digo, aparte de la resaca. No tengo aguante.

Ahí, en el yugo, me basurean y me canso. La oficina es para los giles, para mí nada mejor que un bistec solo. Le pedí un aumento al quía, al jefe, y me lo negó. Es esa clase de persona que compra cebolla y come otra cosa. Bueno, horrible, fiché y me fui. Me fui al bar a reencontrarme con mi mesa. Estába Carlos y me senté con él. Carlos es decrépito, yo le digo Charly, o Charles, o Carlos. Es ese que no habla nunca y se llama Carlos.

Bueno, estába con Carlos. Empecé a hablar con el tipo porque estábamos jugando al TEG. Hablamos de jazz. Tirábamos los dados, abusábamos de nuestra suerte. Ganamos.

***

Le tiré los galgos a la gorda. Me dijo que no. Para colmo me hecharon. El yugo no es para mi, no soy un vago pero, qué sé yo. La gorda me dijo que no. Afecto no le tenía, pero, bueno…cuestión de honor.

Despues de un analisis concienzudo debo confesar que me importába. Por eso me fui al bar. Lo busqué a Carlos, pero no lo encontré. La noche anterior la habíamos pasado pimba-pimba. Como suena y con “b” larga. Carlos no estába y yo me sentía vacío, por la gorda, y me pedí un café. Por primera vez comí minutas. No recuerdo bien por qué, fue un malentendido.

***

Ultimamente el sol brilla como con fuerza. Se derrama sobre las veredas y por sobre los capiteles y las cornisas y todas esas cosas de la vereda y la calle. Sudo a mares por el calor que se refracta en el asfalto y me da en plena cara. ¿Y qué? Si quiero voy a ir los bosques de Palermo. Esos bosques que tienen patos. Podridos. Esos patitos blancos que nadan en los lagos de los bosques de Palermo a los cuales iría si tuviera intenciones de hacerlo. De acercarme ahí. Pero tendría que tomarme un bondi y esperarlo en la parada primero y despues pararlo y subirme y sacar las moneditas (el sacrificio de pagarle al colectivero -o a la máquina), sentarme o ir parado (que es horrible, porque me canso) hasta finalmente, habiendo hecho las escalas correspondientes en cada parada que tiene que hacer el colectivo, llegar a destino y bajarme. Ahí.

***

Me compré una corbata porque tenía que ir a un velorio. No sé de quién era, estába en pedo. Yo. Era un pelado y estába amarillo. El muerto. En un cajón.

Fui, pedí mis condolencias y me las negaron. Me dijeron que no y punto. Repartieron café y masitas. Yo le abrí un ojo al muerto. Estába rancio, lo noté. Todos llorában. Yo me pellisqué un huevo, para llorar, pero grité y lo solté. Al huevo. Yo estába borracho y me fui (o me echaron). Al día siguiente me despierto y me dolía un huevo. De pura tristeza.

***

A las cinco de la tarde noté que no tenía ni para huevos y decidí buscar trabajo. Laburo ¿viste?. Bueno, me compré un Clarín, pero no traía clasificados, así que me fui al bar. Estába a full, llamé a mi vieja. Le dije:

-          Hola, ¿vieja?

-          Si ¿quién es?

-          ¿Quien va a ser? ¿un panadero?

-          Hola…hola…

Corté. Elegí una mesa, otra mesa, la mía estába quemada. Me senté y pedí un café. Como siempre me trajeron buseca. Yo pensába que iba a comer chorizo, pero bueno…

***

Un sueño: era verano y hacía un calor espeso que te hacía transpirar el cuerpo como a un monstruo tímido al cual la vergüenza lo sofoca de tal manera que acaba sudado como un trapo que, habiendo sido usado en demasía, quedó todo mojado. En este sueño todo estaba así: las paredes, nulas; los árboles, quemados; la tierra, arrasada; mi madre, bueno, ella estaba sola y no participó en absoluto de mi sueño.

El calor brutal me hizo buscar un hielo en la heladera. Busqué entonces dentro de la heladera un hielo, pero encontré un racimo de ojos muertos. Como de uvas pero de ojos mustios. Estaban cerrados y yo los tomé por muertos, pero al correrlos para agarrar el hielo los párpados se abrieron y flor de julepe que me llevé al asustarme de esto. De los ojos que se abren. Y que no están muertos. Me dio que pensar: ¿por qué creí que estaban muertos si no estaban muertos?

***

Por necedad perdí mi empleo, por necesidad busco ahora un yugo. Monetaria, la necesidad. Así que ni bien suena el despertador lo apago. Al toque me levanto y sin pasar por alto el vestirme, me voy a buscar un laburito acorde a mis ambiciones: tranqui.

Entonces luego, despues, mas tarde estoy en la Avenida de los Incas. Había una cola inmensa, enorme, grande, larga como una mierda, y yo estoy último, es decir, si yo miraba para atrás no había nadie. A su debido tiempo apareció un hombre que me hizo pasar ¿adonde? Adentro. La entrevista fue cortina:

-          ¿Sus datos? – me pregunta.

-          ¿Cuáles?

-          Nombre, domicilio, estado civil…

-          ¿Y qué más?

-          Si tenés experiencia…

-          ¿En qué rubro? ¿en qué sentido me lo dice?

-          Referencias, este… horarios… teléfono, tu teléfono para ubicarte…

El laburo es con un dentista: el mecanico dental, que se llama Ulises. Es enano y rubio.  Te atiende en muletas. Es barbudo, pantorrilludo, cuellicorto y tiene un grano en el pecho. Es muy afectuoso conmigo, aunque me faja. Me fascina el tema de la pasta. Dental.

El laburo lo conseguí.

***

A mi me decían Puchino. Cuando yo era pibe. Mi abuelo. Jorge se llamaba. Mas tarde se murió. No me acuerdo como fue eso. Digo, lo de mi abuelo muerto. En un cajón, así me lo imagino. Muerto. Pero a mí mi abuelo me decia Puchino.

A mí me gustába mi abuelo. Me llevaba a su casa en un bondi viejo: había agujeros en el piso y vos veías la calle rota.

Teníamos una rutina. Jorge, la vieja y yo. La vieja era su jermu, mi abuela Marta. Bueno, llegabamos a la casa y el tipo me paraba en la puerta y me decía <ponéte ahí, Puchino> y yo me escondía. Salía la vieja y preguntába <¿y Puchino? > y mi abuelo explicaba que no había podido ir. El tipo se hacía el compungido y mi abuela se lamentaba y en eso aparecía yo y la abrazaba.

***

La chanchada: la chanchada es meterle un garfio en el orto a tu naherma. O a tu abuela. No está bien.

***

Hoy me tomé una pequeña licencia. Me fui al bar. Me senté en mi mesa quemada, pedí buseca pensando en feca. Trajeron buseca. Estába sucia, pero la comí igual, por respeto al mozo. Me siento mal. No sé que me pasa. No se. Francamente no sé, el hecho es que me siento triste. Por ahí es la comida, no sé. Qué sé yo, es todo tan raro. Aquí, sentado a mi mesa, quiero hablarle a mi Gorda.

-          ¿Gorda?

-          Si.

-          Gorda…

-          ¿Qué?

-          Yo… este… vos…

-          ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Qué te pasa?

-          Digo… que…

-          ¿Qué carajos te pasa?

-          Gorda: Te Amo.

-          …

-          ¿Te casarías conmigo?

-          ¿Contigo?

-          Si.

-          No.

***

Tuve un incidente con un auto. Una camioneta. Ayer. Fue tremendo: voy cruzando Corrientes, escucho un ruido, un yuta me grita algo, la veo venir, aúllo y grito. Me salvé por un cabello.

 

***

Yo vivo en un lugar feo, ridiculo. Chiquito. Queda en Gascón y Gaona, es una zona paqueta. Mis vecinos son rubios, aunque algunos no. Vivo en una casa vieja, en la esquina, la portera se llama Marta. Yo le digo Gorda, aunque en realidad es petisa y muy menuda. Pero es gorda. Me alquila una habitación, la mas alta, en la terraza. Tengo una vista de mierda: un edificio y arboles. Igual yo miro. A las ocho siempre pasa un helicóptero y me jode las pelotas, es de la prefectura, creo, y hace un ruido como que tuc tuc tuc.

Mi cuarto es chico: frio en invierno, caluroso en verano. Mi cuarto es feo: está pintado de rojo. Tengo una cama, una silla, un baúl y olor a huevo. Hay un ropero grande que está al pedo, tiene tres pantalones, dos camisas y polillas. El resto tiene ladrillos. Yo no sé por qué, tampoco pregunto.

***

Bueno:

Ulises no me paga y me pega.

Mi madre no me banca y se mea.

La gorda no es bella, es fea.

El yugo es aburrido y me enferma.

El bar está mugriento: hay grela.

Mi casa tiene olores, goteras.

Yo tengo inconvenientes: PROBLEMAS.

***

Me fui al médico. Tomé un taxi y me fui al médico. Lo de siempre: recepcionista:

-          ¿Si?

-          Preciso un doctor.

-          ¿Qué?

-          Un turno. Quiero un turno.

-          ¿Con quien?

-          Con usted.

-          ¿Cómo?

-          Doctor. Médico clinico. Necesito eso.

-          ¿Cómo? Si, bueno ¿su nombre?- se lo dije.

Le digo:

-          Bueno ¿paso?

-          ¿Adonde?

-          ¿Me siento?

-          Sí, tome asiento por favor.- me recuesto en uno de los bancos a esperar. Al rato me hicieron pasar y el doctor me dijo que: ¿usted fuma? etc. Me fui. El tipo, vestido de blanco, pretendía averiguar algo. Me confundió. Me fui.

***

Cociné. Es decir, me preparé comida. Compré cebollas, morrón, mucho perejíl, un huevo y un pescado muerto. Todo esto lo combiné en una cacerola negra. Con mucha grasa. Bobina. Despues eché tomate perita en pomo y dos cabezas de ajo. Regué todo con maizena. Tres horas. No puse ni agua ni queso ni puerros. Puse: musica y esperé. Salió feo.

***

Llevé la cacerola a la iglesia, para los pobres. Despues me fui al bar. Estába cerrado. Busqué un piringundín de comida al paso. Un fiasco: servían lo que uno pedía. Pedí buseca y me trajeron buseca. Me arrepentí. Salí de ahí. Me fui a mi casa y herví una aceituna. Comí eso. De bronca.

***

Me puse a charlar con un rati. Un cana. El tipo que cuida la esquina. Usa gorra y porra. Habla mal.

-          Oficial.

-          ¿Si?

-          ¿Fuego?

-          Afirmativo.

-          ¿Qué?

-          Afirmativo.

-          Oficial: ¿me dá fuego?

-          Si.

Me dio fuego.

-          Gracias.

-          .

-          Oficial.

-          ¿Si?

-          ¿Conoce una calle?

-          ¿Cómo?

-          Olazabal.

-          ¿Cómo?

-          ¿Pasa mucha gente por aquí?

-          Negativo.

***

Soy un salame, todo me resbala. El otro día me atoré con maní en una picada con amigos. Soy un pelotudo. No sé un carajo… Soy un salame, todo me resbala. El otro día me atoré con maní en una picada con amigos. Soy un pelotudo. No sé un carajo… Soy un salame, todo me resbala. El otro día me atoré con maní en una picada con amigos. Soy un pelotudo. No sé un carajo… Soy un salame, todo me resbala. El otro día me atoré con maní en una picada con amigos. Soy un pelotudo. No sé un carajo… Soy un salame, todo me resbala. El otro día me atoré con maní en una picada con amigos. Soy un pelotudo. No sé un carajo…

***

Hoy no pasó nada. Bueno, cagué en la plaza. No quise aguantar. Estoy harto.

***

Fui al sicólogo. Por el mozo. Él me dijo, “andá al sicólogo”. Fui.

Era un tipo raro. Ni bien entré me encaró y me dijo:

-          buenas.

-          Si…¿usted es psicoanalasita?

-          ¿Cómo? ¿qué cosa?

-          Sicólogo.

-          Si. Lo que usted dice aquí no sale para afuera.

-          ¿Cómo? ¿qué cosa?

-          Sicólogo, soy el SICOLOGO.

-          Ahá.

***

Bueno, me preguntaba cosas. El sicólogo. Y me recetó pastillas. Yo le digo:

-          ¿Usté es siquiatra?

-          No.

-          …

Pretendía cosas. Quería averiguar.

-          ¿A qué vino usted aquí?

-          ¿A recibir ayuda psiquiatrica?

-          No sé. ¿a qué vino usted aqui?

El consultorio era feo. Chiquito. Azul.

-          ¿qué es lo que anota?

-          Acá las preguntas las hago yo.

-          ¿qué es lo que anota?

Comía pastillas de menta. Él.

***

Me regalaron un reloj. Por mi cumpleaños. Fue el sábado y el diariero no me saludó porque, bueno, no tengo confianza con él. De hecho no lo conozco. En la mañana me compré un billete de lotería. Jugué a la quiniela. Toto Bingo. Prode. Juegos. Gasté fortuna. Jugué al 8 en la lotería, “La Edad Del Pibe”, al 17 en la quiniela porque sí. El Toto Bingo lo perdí. Al mediodía almorzé bien y salí a dar una vuelta por el barrio y me acordé de un montón de cosas. A la noche fui al bar y le dije a Carlos que era mi cumpleaños y el pibe me regaló un reloj.

-          Hoy es mi cumpleaños.

-          ¿Si?

-          Si.

-          Feliz cumpleaños.

***

Hoy decidí ir al circo. Fui. Había un hombre que no tenía brazos, un payaso, un duende, una equilibrista bien linda, un humano y otros entuertos. Me sorprendió mucho el numero de un oso que golpea a un auto en movimiento.

***

Yo no soy de emborracharme, es mas, los borrachos me caen mal, pero el otro día, el jueves, me emborraché. En la salida del circo me cruzé con alguien de mi pasado, un hombre, y no me gustó. Tuve un encontronazo con un policía, un problema con un travesti, me dijo papi y me miró. Despues pisé mierda y cuando me estaba limpiando la caca me caí.

Para la cena me compré un Santa Ana tinto. Comí la cena, tomé el tinto y la resaca fue absoluta.

***

Mi vida no vale dos centavos. Hoy estuve toda la tarde al pedo, sentado, mirando la final de un campeonato y las pasé putas. Pero no me gusta. No tengo goyete, ando a la bartola. No es que nada me venga bien, me siento insatisfecho. Soy un deprimido.

***

Me levanté en la mañana tras haber comido algo en mal estado. Semidesnudo busqué a tientas en la oscuridad mi lompa a rayitas. Estaba oscuro porque eran las seis de la matina. Mi baño es compartido. Pensé que había alguien cagando, así que esperé unos quince minutos, golpeé y entré. No había nadie. Estaba vacío. No había nada, faltaba todo. Se habían llevado el inodoro, en su lugar había un hoyo en el suelo. Mee ahí. En el piso.

No sé bien cómo fue pero limpio y perfumado me fui a pagar la luz. A un pago facil, al banco, a la sucursal. No sé, pagué. Después fui a laburar. Al yugo, el trabajo. Tuve un easy day, salí tempranito. Hice huevo de las tres a las seis y después fui al bar y jugué al dominó y comí cualquier cosa. Volví a mi casa: una paja y al sobre.

***

Una anécdota: hace años, cuando estaba aprendiendo a andar en bici, creo que tenía algo así como diecinueve años y una actitud un poco rebelde -para con los demás- y me caí. La culpa se la eché al primer tipo que me quiso ayudar. Quisieron las vueltas de la vida que fuera este tipo quien meses mas tarde se transformase en uno de mis más acérrimos enemigos. De la bici -aquella vez- me caí lastimandome el culo.

***

Yo me levanté de la mesa y les canté las cuarenta. Dí unas vueltas para sacarme la calentura, pero no me la saqué y volví a casa. Me dormí vestido.

Hoy me levanté en pelotas.

***

Con aire introspectivo me hice la comida.

Con categoría miré por la ventana.

Sin tapujos me compré Marlboro.

Con esmero cruzé Gaona.

Con mesura sonreí a la heladera.

De manera descuidada vencí mis demonios interiores.

Hoy.

***

Sin animos de confraternizar con nadie me incorporé de mi lecho y me hice una choco. Y después me miré las puntas de mis zapatos. Yo no sé qué hacer en mi casa. Como es chiquita y no hay mas que lo minimo indispensable, yo me aburro. Si no tuviese trabajo no sé qué haría de mi vida. Me gustaría tener mucho dinero. Yo fantaseo con eso. Y con putas. Muchas putas. Y dinero.

A veces me imagino como un jeque exentrico que vive como un epicureo. Otras me veo como quien dice “muy bien” ¿no? Un día me imaginé que podía volar. Solo, sin artefactos de ninguna índole. Me figuré que no podría llegar a la luna porque en el espacio no se puede respirar y porque al llegar a la atmosfera quedaría tan quemado como algo quemado. Y que la NASA me atraparía para partirme como un queso y quitarme el secreto del volado sin alas. Sin ir mas lejos, hoy, mirandome los zapatos, creí que haría bien en irme a la mierda.

***

Me hice un mate y bajé con la silla, el porongo y el termo a la vereda. Hacía una tarde espléndida. Mucho sol, pocas nubes, una tarde espléndida. Estaba mirando a unas chicas lindas que pasaban con poca ropa, por la temperatura. Pero igual las chicas no me miraban a mí, miraban para adelante. En un momento tuve una erección que tensó mi pantalón a lunares. Un pantalón marrón con lunares. No había mucho transito, había poco transito. En un momento pasó un camión que dejó un olor a mierda que después se fue. Con facilidad se dejaba oir el alegre gorgojeo de algunas aves voladoras. A mí se me ocurrió zancudas pero no tenía por qué haberlas habido. Se entiende ¿no? A las aves. No tendría por qué haberlas habido. Me sentía bien.

***

Con una gran poder de observación y un léxico impropio me avoqué a escribir ficción:

me imaginé que estaba en un predio tan grande como el que más. Uno normal. Un predio normal. Me imaginé que en ese predio yo no estaba solo, por el contrario había quien me hiciera compañía. O sea que estaba yo en un predio grande con alguien. Con alguien o con varios. Sigo: el predio no estaba techado, por el contrario reinaba la intemperie mas absoluta. Acción no faltaba, y los sucesos me implicaban a mí. No era como en los sueños que puede pasar cualquier cosa, que quede claro que esto no es un sueño, por el contrario esto es producto de mi imaginación harto limitada de mierda, y entonces no puede suceder cualquier cosa. La acción: soy un bateador de beisbol en el partido más importante de la liga, y si no bateo bien nos vamos a la “b”. Me tiran la pelota y le pego tan fuerte que:

a)      hago un jonrón alucinante. Estalla la platea en aplausos.

b)       hago un homerun alucinante. Estalla mi platea en aplausos y de la contra se baja un loco de mierda que evita al personal de security (seguridad) y me persigue a las puteadas.

c)       otra vez el jonrun y del público una piedra me pega en la cecera.

d)       de la platea una bala perdida: le pega a la bola en el aire y la misma se rompe. No hay homrun.

e)      pifio.

***

Una noche oscura y tormentosa vino mi padre a visitarme. Yo le dije que no era mi padre. Discutimos eso. Sus supuesta paternidad. Llegamos a la conclusión de que sí, efectivamente él era mi padre, porque sus rasgos eran increiblemente similares a los míos. Casi igual a mi. Charlamos un rato, tomamos un vinoto y fuimos al bar a por una picada. Era un buen tipo. Había peleado en la guerra y había salido ileso. Había sido camarero personal de Anibal Troilo. Había sido participe activo de la Revolución. Finalmente había devenido en un monje mormón muy afecto a las mujeres y el buen vivir. En un momento dado el tipo se levanta, pregunta la hora, paga la cuenta, y me dice:

-          Llega un momento en la vida de todo hombre en el cual todo hombre debe decidirse, pues su camino se vifurca en dos, y solo en dos y debe optar por uno de ellos…

-          Ché, y ¿cuándo nos vemos?

-          No sé, llamame, acá te dejo mi número- y me escribió el numero en una servilleta. Después se fue y después me fui yo. 

***

Me enchufaron una señora porque resulta que alguien murió y de herencia me dejó a una señora. Yo acepté por la plata, porque también me dejó plata. La señora que se murió, porque resulta que una señora se murió y me dejó a una señora para cuidar porque si no la cuido no me dan la plata. Y yo quiero la plata. La que se murió fue otrora mi Tía Dora. La señora que yo tengo que cuidar es una vieja morruda y muy violenta. Debe seguir una dieta muy estricta: nada especial, solo pescado y otras cosas como vino, carne y huevo, camarones, estee..ciruelas pasas, hay unas cosas que son redonditas y verdes, vegetales, que no me acuerdo como se llaman. Alcaparras se llaman. También debe consumir mucha agua, pero eso ya es mucho mas normal. No sé por qué dicen que la dieta es estricta. Esta señora es alta, algo así como 1,81 doblada, es decir, alta.

Mi vida se torna complicada con ella porque nunca tiene apetito pero siempre está jodiendo con que tiene que comer. Y me rompe las pelotas con los horarios. Que no llegue tarde y eso. Que le haga el almuerzo a las doce, que le prepare la merienda a las cinco y la cena la quiere comer a la hora de la cena. A las nueve de la mañana la llevo a la plaza y a la vieja se le da por escupir a las palomas. Yo le doy chocolate, a la vieja, y ella lo mastica y se lo escupe a las palomas. Siempre trata de darles en el lomo. A los bichos, a las palomas.

De dos a tres la vieja torra la siestorra y ronca. Algo así como que ron ron ron. Igual yo nunca la escucho porque estoy en el laburo.

Le tuve que comprar mucha ropa, y de paso cañazo me compré para mí. Ropa. Fue así: vendedora:

-          Hola. ¿te puedo ayudar en algo?

-          Si.

-          ¿Si?

-          Si. Quiero comprar ropa.

Me parece que le dí una alegría enorme. Le encantó la ropita que le traje. Me lo demostró expresando alegría.

***

Estoy pensando qué hacer con mi dinero porque no puedo creer la suerte que me ha tocado en vida. Me parece que me voy a comprar un camión y me voy a ir a la mierda. Dejo a la vieja y al carajo con todo. Quizas me compre un bar o invierta dinero en la bolsa de valores. Hoy dejé el laburo y el mecanico dental me pegó una patada. Yo, imbuido en la confianza que me da el dinero, le partí las muletas con mi rodilla. Y cuando salí de ahí fui y me metí de cabeza en un bar y me pedí un wisconsin con yelito y como no había ido a mi bar me sirvieron exactamente lo que yo pedí. Wisconsin con yelito.

***

-          Señora, el chocolate.- le doy el choco a la vieja. O sea, fuimos a la plaza con la vieja y yo le doy el chocolatín una vez sentados en un banco. En la plaza.

-          Mmhalas paloma…- dice la vieja.

-          ¿vio, señora, las palomas?

-          Ñam, ñam, ñam. Ajjjjj… stup!- mastica y escupe la vieja.

-          Señora, a mi me gustaría que no sea tan asquerosa, señora.- le digo -Fijese cómo reaccionan. Mire, fijese. Además la gente nos mira.

-          Ajjjj… stup!

-          Señora…- me quedo pensativo, no se cómo hablarle a la vieja, a la señora.

-          Señora… ta lindo el día. Sería lindo ir al cine o algo así ¿no?

-          Señora, traje un mate… ¿quiere uno? ¿un cebadito?

-          Señora…

-          ¿Dulce o amargo, lo quiere? Al mate, le digo. Está rico.

-          Sabe qué señora, cuando yo era pibe era calladito como usté. Mi vieja me decía que le hable, pero yo ni cinco, muzzarella. Si quiere le cambio de tema… ¿vio la política? Está floja ¿no? Este… los chicos, hoy en día… o la gente en general… vive sola a veces.

-          ¿Sabe qué, señora? Con usté no se puede hablar.

-          Ajjjj… stup!

-          Le pido que no escupa, le dije que es un asco ¿no?

-          Señora, le pido que me hable. Mire, allí se están formando unas nubes. Por ahí llueve… en una de esas. Usté no tiene que tomar frío, así que no se me desabrigue ¿eh? Ja ja ja…

***

Creo que soy feliz. Opino que no me podría ir mejor. El otro día me conseguí un fato, una nami de la sanputa. Está buena y le gusto. Se llama Marisa y la conocí en aeroparque. Es azafata. Un fato, azafata, ¿qué talco?

La primera noche estuvo bien. La segunda tambien. La tercera floja, y la cuarta fue así: estabamos acostados en mi camita nueva ,que es de dos plazas, y sentí un picor en el culo. Digo, me picaba la nalga izquierda, pero yo el brazo izquierdo lo tenía… Yo estaba boca arriba y la mina a mi izquierda hechada de cara a mí, con un brazo sobre mi pecho y una gamba sobre mis pelotas. El tema está en que yo tenía mi flanco izquierdo atrapado bajo la Marisa dormida y no me podía rascar. Y bueno, traté de rascarme y se despertó. Me dice:

-          Ahora no, cargoso.

-          No, no, me pica el culo, bichi.

-          ¿cómo?

-          Bichi, me pica.

-          ¿qué cosa?

-          El culo, seguro que un mosquito me picó en el culo, el hijo de remil putas.

-          Me despertaste.

-          Si, disculpame… perate que me rasco- levanto el culo y trato de rascarme.

-          Ché, me despertaste.

-          Si, perdoná.

-          Perdoná un carajo, me despertaste y ahora no me voy a poder dormir

-          Si.

-          Vos sabes bien que me desvelo facil.

-          Si querés te preparo una lechita.

-          ¿para qué?

-          No sé.

-          No te hagas el gracioso.

-          Bueno, bueno, dormite.

-          No puedo, ME DESPERTASTE.

-          Ya te pedí perdón, si querés voy al kiosko y te traigo algo.

-           No jodás.

-          Pero ¿qué querés que haga?

-          No sé.

-          Bueno, yo no tengo la culpa. Un mosquito me picó en el culo.

-          No hacía falta que me despertases.

-          Yo… yo no tengo la culpa de que un mosquito me pique el orto.

-          No me hablés mal.

-          Yo no te hablo mal.

-          Sí, me hablas mal, no me tratés como una puta.

-          ¿qué?

-          Machista.

-          Pará un cachito, bajá los decibeles.

-          Bajalos vos, tarado.

-          No bajo un CARAJO. La reputisimamadre que lo reparió.

-          ¿qué te pasa?

-          Me pica el culo.

-          Y bueno, rascate.

-          Y bueno, si vos no me dejás.

-          No me tomés el pelo, caradura.

-          ¿Caradura? Vos sos la cararrota, que te tiras arriba mío y no me dejas rascar el culo y…

-          ¿QUÉ ME TIRO ARRIBA TUYO?

-          Bueno, tranquilisemosnos un poco, dame un besito…

-          Ahora me la querés arreglar con un beso.

-          Si.

-          No.

Una noche de pesadilla.

***

28 julio (en la primera cita con Marisa, la chica de aeroparque)

Llega la minita y yo la miro con una sonrisa. Ella no sonríe, o no mucho. Quiero decir que me ve y se acerca caminando haciendome saber con la mirada que me reconoce.

-          Hola- le digo.

-          Hola- le doy… me dá un beso.

-          ¿Todo bien?- le pregunto.

-          Todo bien ¿y vos?

-          Bien, todo bien. ¿Llegaste bien? ¿no te perdiste por el camino ni nada? Vos conocés esta plaza ¿no?

-          Si, si.

-          Es plaza Francia…

-          Si.

-          Sabés que hace unos años vendía… me puse a vender muñecos en esta plaza con un amigo.

-          ¿Ah, sí?

-          Si, nos pusimos a vender muñecos, unos muñecos de papel… así, más o menos…

-          ¿Los hacían ustedes?

-          Si. A mí me enseñó mi amigo… el chabón con el que… los vendía.

-          ¿Quién? ¿Carlos?

-          No, otro chabón.

-          Ah.

-          ¿Vamos a sentarnos en un banco o algo así? Porque estamos acá parados… acá.

-          ¿Acá?

-          Si.

-          Bueno, dale.

En el camino al banco:

-          Ché, yo te quería invitar a alguna parte, viste.- le digo.

-          …

-          Así que se me ocurrió… esta plaza. Francia.

Despues la invité a tomar algo y no quiso.

***

Va a venir Marisa, tengo que ordenar un poco, está todo revuelto. No quiero ordenar, quiero pensar algo, no importa qué. Algo. Cualquier cosa. La música que escucho me distrae, me pongo a cantar, puse a tom waits para relajarme y no pasa nada. Quiero cavilar, quiero especular, rumiar algo -tom waits tom waits tom waits tom waits- me distraigo.

Yo sé muy bien que no quiero razonar acerca del problema que tengo en el pie -porque tengo un problema en mi pie derecho, me duele, y a los doctores parece no importarles nada. Así las cosas, no pensar en mi pie, pensar otra cosa. En mi culo, a mí me salió un culo, emm, me salió un huevo, algo como un ojo de carne en el culo, y como -para mí- el orto es algo muy íntimo, no me pude enterar de lo que se trataba. Me explico: la hinchazón, el pedazo de carne, el ganglio foráneo, lo que me salió en culo, eso, eso se me formó justo al ladito del orificio anal, y no me dio para decirle al médico: oiga, mi problema es en el ano, mire. ¿se entiende? No le voy a mostrar el ojete a un chabón que no solo me va a meter el dedo en el tema sino que además me va a decir que no tengo nada. Entonces no fui nada al doc y esperé a que mi situación mejorara. Mientras, pensaba en escribir un testamento porque creia tener cáncer. Es real, parece una estupidez, un invención, pero es cierto, es real.

***

Con mi novia Marisa y con toda la cantidad de buen humor posible que soy capaz de acumular cuando estoy con una mina tan copada como la que me acompañó al cine el otro día, pasé un día memorable. De mierda, porque llovía mucho, caían soretes de punta, llovía tanto como cuando llueve a cántaros.

Los cantos de mi novia son tan lindos, pero no los voy a mencionar ahora, yo quiero recordar ese día y atesorarlo como uno de los mejores que he vivido en mi vida. Porque yo recuerdo muy bien que fue así: fuimos al cine con Marisa, la novia mía, que el culo lo tiene bonito, vigoroso y grande, carnoso, fuimos con mi novia y fue justo ese día el mas hermoso que he podido llegar a pasar en la vida.

Fue perfecto. Me gusta recordarlo así: unicamente con mi novia fui al cine, solos, pero no por separado, sino en conjunto, digamos, ya sea tomados de la mano o no. Le pagué el tíquet al chabón de la boletería, el cual me cobró el importe mas un plus que me negué a pagar porque el tipo en realidad lo que quería era afanarme, me quería pasar. Me quería pasar por arriba, el chabón.

A la salida del filme la agarré contra la pared y le dije: negra, vamos a tomar un café. La minita me dijo que sí y fuimos. A tomar el café. Un café cortado y otro con crema. Uno para cada uno.

Sobre el final del día cogimos en mi casa.

***

Mi novia me chupa como una esponja y no me importa. Tengo tiempo libre porque estoy al pedo porque renuncié al trabajo: ocio. Y además tengo mucho dinero y con el dinero hago y deshago según me venga en gana. Esto me produce mucho placer. Soy un desubicado. Mi novia me increpó y me dijo: hacéte cargo, Charlie, tomá las riendas de tu vida, hay una vieja y una novia en el tapete. O algo así. Así que me dije: dale, hacele caso a tu novia, abrí los ojos, dale para adelante. Puse el pecho y fui al banco a depositar todo mi capital. Me puse el moño nuevo, que es tan bueno que es brillante y posee un cualidad intrinseca: una arrobadora belleza. Alquilé una limo, compré un frac porque quería ir elegante al banco, hice lo que pude por parecer potente, recio, eficaz, intenso, y encaré para el banco.

-          Hola, mi nombre es Sheldon, Charlie Sheldon, vengo a depositar dinero en el banco.

Me atendió un enano podrido y corrompido al que le dije me llamo Sheldon, etcetera. Y él, desde atrás del mostrador, me dijo:

-          Si usted desea establecerse, asentarse, urbanizar, crecer, ha llegado al lugar correcto.

-          Dinero, quiero depositar mi copioso y abundante dinero en un lugar reservado y muy disimulado. Un sitio incógnito y misterioso, verdaderamente oculto, para que nadie, ni nada ose, intente, usurparme.

-          A dado usted con la institución indicada. Nuestra firma es verdaderamente segura, su dinero no solo estará protegido sino exacta y positivamente resguardado e invulnerable, estará defendido, será inexpugnable.

-          Gracias, acepto.

Le pedí que fuese una caja a la cual solo tendría acceso mi mujer, Marisa Lame, por medio de una llavesita rosa.

***

Un sueño: las amazonas me lanzan por los aires mediante una alfombrita celeste lo suficientemente grande como para lanzarme por los aires unas amazonas a mi. En uno de los lanzamientos choco contra el techo de mi cuarto y me despierto.

***

Otro: ciertos personajes celestes me… me manipulan como si yo fuera un instrumento. Yo, feliz.

***

Me encontré un puntito rojo en la poronga así que me fui al médico. En realidad no era un solo puntito rojo en la poronga, eran muchos, una multitud, un racimo de ronchitas rojas en la cabeza de la pija. Pero de todas formas no me picaban ni me ardían. Yo no me preocupé pero se lo conté igual a mi novia. Le dije:

-          Bichi, despertate, tengo algo en el pito.

-          ¿Qué?

-          El pito, tiene cosas…

-          Ahora no, me duele la cabeza.

-          Por favor, mirame el choto.

-          A ver-ga?

-          Mirá.

-          Opa!

Me dijo que ella en la primaria, en la secundaria o algo así como que le habían dicho algo, una cosa rara de la sífilis, eso de las venereas, que te sale un grano en la manija y te significa la gonorrea. Me fui al hospital. Llegué y le pregunté a una gente que estaba en una cola ¿médico clinico? Me mandaron para la de la ventanilla seis. Ahí me tuvieron esperando como hora y media y yo en ese tiempo me imaginaba que era al pedo todo eso, me la vi venir:

Médico- Hola, ¿qué lo trae por aquí?

Yo – tengo algo en el pito.

Médico – ¿qué cosa?

Yo – tengo unos puntitos rojos en la cabeza del pito.

Médico – ¿rojos o rosas?

Yo – ¿por qué?

Médico – curiosidad.

Yo – rojos.

Médico – a ver..?

Yo – Mire.

Médico – ahá. Mmm…AJA!

Yo – oiga…

Médico – no tiene nada, probablemente sea una descamación, usted se preocupó porque, bueno… se vé ¿no? Pero, bueno, es algo inofensivo.

Yo – listo. 

***

Solucionado el problema del pene me fui a comprar unos discosins. Discos. Uno de los Ramones, dos de Frank Zappa, un compilado disco, el último de Fruciante, el primero de Nick Cave, Rolling Stones, Sid vicious, Barret, discografía completa de Pink Floyd, Beatles y Tom Waits, uno de los Clash, “Combat Rock”, discaso. Despues, por supuesto, contraté un flete y me compré tres modulares, vajilla nueva (oriental), dos kilos de parsec para hacer artesanías, ocho sillas, una mesa redonda, pilas de revistas para el ñoba y un atado de cigarrillos marca Philip Morris rubios con filtro y bajos de alquitrán importados de EEUU.

***

Carta a Marisa (despues de habernos amado como puercos, como esos monos…):

Soy el capataz de tu vida, soy quien influye arrogancia de manera perversa o perfecta en el mas amplio de los sentidos. Soy absurdo, absorto, locuaz, inexpugnable, bello. Milagrosamente bello. La ambivalencia de mis atributos mas internos me arruga el alma hasta convertirla en porquería por las razones más absolutas. Artífice soy de las mas disonantes depravaciones. Permiso, voy a tomarme el atrevimiento de inculcar hermosura en la arrutinada comedia que es tu existencia. Voy a poner en tránsito tus ruines carnes, voy a movilizar tu tripa, pienso martirizarte. Vigor, fuerza, poder,corpulencia, pujanza, potencia, energía, he aquí lo que yo pretendo darte. Y despues te voy a empomar.

***

Desde que me compré la casita nueva y que vivo con dos mujeres y un cocinero mi vida es mucho mas relajada. Me torné mas amoroso y esto, a mí, me gusta. Me gusta mi casa porque es grande. Es un hermoso chalesito, tiene una palmera y un pino en el jardín. Le puse un jacuzzi en el baño, así que el baño quedó chiquito. Está pintada de verde por fuera y de blanco por dentro, mi casa.

Me gusta mi novia porque tiene dos tetas gigantescas que cuando ella me mira me miran y tiene un poderoso culo que me ciega y me calienta. Una cintura finita tiene mi novia. Una gran cabellera roja muy ondulada y exitante y mi novia tiene ojos lindos y una boca bonita.

Yo dije que vivía con dos mujeres. Una era mi novia, es mi novia, y la otra es la vieja que me dejó mi tía Dora. Ella no me gusta toda, me gusta solo una partecita.

Y del cocinero me gusta la comida que hace. Solo tengo que decir que es excelente y que por eso lo contraté. Es un maestro.

***

Y al final, cuando ya nadie lo esperaba, lo peor sucedió: las palomas picaron a la vieja. A la vieja le picaron las palomas, en todo el cuerpo, y la vieja gritaba y se retorcía debajo de una maraña de plumas y palomas bravuconas que a la vieja se le treparon por la espalda y por las piernas y le aterrizaban en la cabeza, esa pequeña cabeza, añejo recipiente de una mente gastada por el tiempo. Y fué así que Charlie, solo, hizo a un lado el paquete de chocolate, hizo a un lado su bronca, a un lado dejó el despecho y su desamor por la señora y le pegó una patada a cada paloma y rescató a la vieja, indemne y shockeada. Él quedó ileso.  

***

A diez meses y tres semanas y media de haber cobrado el dinero de la tía Dora, mi novia Marisa me dice:

-          Estás achanchado, Charlie, no haces un sorete en todo el tiempo de la vida. Mové el culo y dejá de patinarte la guita.

Porque según mi novia parece que yo no hago un sorete en todo el tiempo de la vida. Puta ingrata, le compré incontables tapados de piel caros, un camión que no usa, relojes, joyas, la casa, mascotas, tres modulares, le dí amor y una bici rosa con cambios y la ingrata me dice:

-          Estás achanchado, Charlie, no haces un sorete en todo el tiempo de la vida. Mové el culo y dejá de patinarte la guita. Tenés… tenemos que pensar en el futuro, en nosotros, yo quiero tener un hijo, varios, y vos tenés que ser un tipo responsable, la imagen paterna es muy importante para los chicos, cabal, conciente, sensato, maduro, Charlie…

¿Qué chicos? Yo no tengo ningún chico en mi casa. Y soy un tipo juicioso y correcto. Y nunca le levanté la mano a esa gorda de mierda. Me chupa como una sanguijuela y después me hecha en cara que yo esto y que yo bla bla bla, y de aquí, de allá, de acullá y qué se yo qué más.

-          Charlie – me dice la bruja- la señora sufre. Vos no le das mas bola, antes la llevabas a la plaza, le dabas la viandita, le dabas la medicación; ahora te pasas todo el día chupandote el dedo, jugando al pool en el bar de Arturo, traes gente a casa, borrachos, y les das cosas, les das plata, y son sucios, descuidados, rompieron la máquina de diálisis de la señora, y el viernes embarraron todo el dormitorio. Te vas de gira, no pintás por una semana; el otro día volviste con el sheep ese que compraste en nosedonde y te llevaste puesto un enano del jardín que se reventó contra la puerta.

Yo le dije que no me rompa las pelotas.

***

Soñé que me metía por el espejo. Estaba en la cama con la bruja al lado y me levanto para echarme un cloro. Voy al baño y no me hecho un cloro, me mando por el espejo. Prendo la luz y me mando por el espejo. Literalmente atravieso el espejo y aparezco del otro lado vestido de frac, adentro de una limousine que me lleva y me pasea por la yeca. Tácitamente yo sabía que tenía que ir a una fiesta. O sea, yo en el sueño tenía bien en claro que tenía que ir a una fiesta, de alguna manera sabía que había una fiesta y que yo tenía que ir a ahí. Adentro de la limo había muchas putas de todas las nacionalidades: una indú, una francesa, una paraguaya, una yanqui, una alemana, una turca, una negra uruguaya, y no había ningún travesti. Yo lo sabía tácitamente: no había ningún travesti. Las putas charlaban y había un par cogiendo incluso, pero a mí ni cinco. No me daban cabida. Me puse mal, me agarró como una angustia, me sentía para el ojete. Me agarré la cabeza con las manos y cuando me las saqué no había nadie, faltaban todos. Yo estaba en la calle caminando y ahí me desperté.

***

Si todos los días fueran míos  yo seguiría siendo el mismo pelotudo.

***

Odio a la vieja. Me cae mal, o sea, no la quiero ver mas. Empiezo a astiarme de todo. Tomo sidra, la dulzura de la manzana, la sidra es manzana. Odio a la vieja, es una persona horrible. Está vieja y enferma y tiene todas las manías de una vieja enferma. Además mi novia se complota con ella y me quieren casoriar. Esto significa que mi novia se puso de acuerdo con la vieja y pretenden una boda. Quieren que mi novia sea mi mujer. Quieren que mi novia no sea más mi novia y además la vieja es una turra.

***

Gozoso de la vida soy, chocho.

Marrano intenso.

Meditabundo y deliberante.

Delirante.

Jocoso, audaz, lanzado.

Y audaz.

Absorto, medio tonto, lelo.

Cansado.

Cascado.

Vital, ausente.

Pongo todo en duda.

 

Por momentos me parece que mi vida es una eterna cachada.

***

Como un fideo caliente se me escurre la vida por entre mis dedos de carne humana gorda, hinchada por la insensatez de mis sentimientos oprobiantes cargados de sarcasmos, ironías y verdades a medias (para con los demás). Y soy un bastardo. Nadie me quiere ni un poco porque soy una basura: el otro día iba yo caminando solo por la calle y le pegué a un perro que dormía tranquilo. Esto respalda mis afirmaciones. Me siento culpable: el otro día, despues de comer con mi novia, cagué en el sofá de nuestra casa. Porque yo vivo con mi novia Marisa. Mi novia me quiere y no me vé como lo que realmente soy porque me quiere. Yo no la quiero y me siento culpable: la otra vez le dí una bofetada sin ninguna razón y ella no dijo nada así que le dí otra más. Soy abominable.

Soy violento: le pego a la vieja, cada vez que la veo. En la cara. Pero ella sí reacciona, no es como la puta de mi novia que le pego cuando quiero y no pasa nada, ella grita y llora porque es una vieja de porquería, tiene muchos años. Ay, cómo me duele ser tan malo.

Sin embargo persevero en mi error y así me va: fui a comprar el pan a la panadería de la vuelta y la vieja de mierda no me quiso vender porque dice que una vez le pegué a su hija, que además le hice una zancadilla a su marido y que maté a un loro con un espray. El tema es que el sambuchito que yo me quería lastrar a la final no me lo pude embutir debido a eso. Si siembras maldad cosecharás ingratitud. Así que soy un hijo de puta y me va mal.

Suelo quejarme mucho.

Insulto.

Soy injusto.

Escupo en la comida.

Soy un bastardito.

***

Ya no quiero hablar más de mi novia Marisa. Quiero hablar, ya no de mis sueños, o mis fantasías ni de mi futuro, nada de eso, quiero hablar de otra cosa. De otra cosa. Me embolé de quejarme y ya estoy podrido.

***

Me pongo el pantalón colorado que tiene lunarcitos por todas partes y me voy para el bar. Casi como siempre, digo, mozo:

-          ¿Si?

-          ¿Café?

-          ¿Cómo?

-           Quiero un café.

-          ¿Solo?

-          Solo.

-          Tengo minutas.

-          Traeme un café.

-          Bueno. Solo ¿no?

-          No, con tostaditas.

-          ¿Tostaditas?

-          Si.

-          No hay.

-          ¿Cómo?

-          ¿Tostadas pidió?

-          Exacto

-          No hay.

-          Solo, entonces.

-          ¿Solo?

-          Si. Con tostaditas.

-          Hecho.

***

Epilogo (Buenos Aires, dos mil dos, nueve de Noviembre, ocho y media de la mañana. A las tres y media de la mañana soñé que había unos cocodrilos o lagartos de plastico, de juguete, que se comían todo, casas, cosas, y lo único que podia matarlos eran unos ángeles dibujados en las paredes y los unicos que podían dibujar esos angeles eran una especie de aves que tambien estaban dibujadas en las paredes. Los cocodrilos estos no se podían comer a los ángeles pero sí se podían comer a los que dibujaban a los ángeles. Despues aparecía mi viejo… pero eso ya se torna confuso: le ponían un tubo en la cabeza, un cañito, y un tal Sebastián se le metía adentro. Le perforaban la cabeza con ese caño y le sangraba un poquito. Yo estaba esperando el momento en que mi viejo se comportase como Sebastián, pero no pasó.) 

-FIN-

 

 

 


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