El Mono
Soy un lindo carnicero, un tipo muy fachero, y siempre me moví a las vecinas del barrio. La primera vez fue a los trece, y me cogí a Romina Slava en la carnicería de mi papá. Fue una experiencia que me gustó. La gordita era una arrebatada, y yo se la metí entre medias reces en la heladera. De dorapas. Romina tenía los pezones tan duros como dos cantos rodados, del ofri, y a mí me dio un gusto grande estrenar la pija de esa manera.
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Otra mina que me cogí con frío fue a la hermana de Gastón Hipólito, el loco del barrio. Todos los barrios tienen uno. Por ejemplo, yo viví un tiempo en Colegiales y había uno que pedaleaba empastado una bicicleta, farfullero y tonto. Gastón Hipólito era un miembro suplicante y tocado de la comunidad hebrea, y la hermana también, claro. Me la cogí en el verano del 98, había venido a comprar pavita, morcilla, chorizo, provoleta, chinchulines, riñón y me pidió si no le regalaba un bofe, pal gato.
- ¿Mono, me regalás un bofe?
- ¿Para qué?
- Pa el toga, negro.
Me la lustré y se la di de comer atrás del mostrador.
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Yo ya dije que me movía a las minas del barrio a fuerza de facha y que no me andaba con altas ínfulas. Un tipo humilde, siempre. Una cosa de perfil bajo. Sencillez, qué te voy a decir. Poco empaque, nada de humos. Pero en una ocasión, sin entono, la serví a la Luli Salazar. Dos gomones de helio en el pecho. No tenía swing.
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Yo me amputé la mano a mano, haciendo la especial desgrasada. Un accidente: estaba cortando un hueso y picando carne operando la sierra, segmentando bife ancho, moliendo bola de lomo, y me corté la manito por la muñeca. El dolor que sentí, la impresión que me dio ver la mano ahí, el shock. La sangre en la mesa, mí sangre en la mesa, mezclada con la de las vacas ignotas, no me inmutó. No me paralizó, no me hizo nada. Me manqué. Yo me manqué. Yo ya me manqué. Yo ya estoy mancado.
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Tá, a la manera de Django Reinhart aprendí a tocar la guitarra. Toco en los bondis, los trenes, los subtes, en la calle. Hay dos escuelas: algunas personas entienden la música como una progresión de sonidos concatenados armoniosamente y otras no. Yo pertenezco a un tercer grupo. Mi instrumento es mi segunda mano. Mi mano remanente, mi bote. Toco la guitarra. ¡Hago covers de Bob Dylan!
Rita May, Rita May,
Me estás estorbando.
Eres tan indiferente,
Pero lo que yo quiero es tu mente.
Me tienes resoplando y jadeando,
A tu lado me siento inútil,
Rita May.
Todos mis amigos me han dicho
Que si salgo contigo
Me quedaré ciego,
Pero sé que cuando me abrazas
De verdad estás pensando
En algo.
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Mayo 2, 2008 a las 10:06 pm
espectacular!!!
brillante!!!!