Te Lo Puedo Contar En Detalles

Hola, soy yo. Estoy pasando por una crisis matrimonial. Es un problema con mi mujer, Irma, que como ya sabés es diabética y profesora de literatura. Estamos casados hace tanto que ya no recuerdo cuánto. Llegamos a un punto máximo, tengo las bolas cuadradas. Así estoy, me enfermo cada quince días. Los síntomas son invariables, siempre me agarra dolor de panza, jaqueca, insomnio, sudor frío, ceguera temporal, mareos, nauseas, diarrea. Los chicos me contienen, especialmente la menor, que es un amor pese a su tiniebla mental. El mayor, acaso por ser el varón, es mas duro conmigo y algo precario de entendederas, pobre. A veces pienso que hubiera sido mucho más oportuno no haberlos engendrado. Esto me hace sentir taquicardia y calores, como de menopáusico. Qué sandunguero, porque soy macho. El problema mío es prostático. Eso es lo que dice mi amigo el Doctor Baltus. Dice que cuando voy a hacer pis sale un chorro doble, o mejor dicho, un doble chorro, rojo de sangre, y que es la próstata.
Pero no quiero seguir con esta descripción sintomática de mis problemas actuales, si bien estos me aquejan día a día y minuto a minuto como un fuego eterno bajo mi brazo que solo el ávido deseo de vivir mantiene en vilo, como a un perro en la quieta soledad de la calle desierta.
Como te contaba en la última misiva, estuve engripado. Pero aún con 39 de fiebre y esporádicos espasmos y temblores prostáticos y los bruscos latidos del perineo, aún así fui a menudo al cine. Vi algunas pelis europeas muy interesantes. Había una, muy buena, que era la historia de un ave de rapiña y su relación con el entorno. Un filme japonés. El ave estaba interpretada por nueve actores diferentes, como la de Dylan, aunque ésta no era biográfica. Era pura ficción un poco creíble. El argumento era sencillo, un pájaro llamado Go, invita a los artistas al bosque. Todos se preparan para la gran gala, poniendo ropas sobre sus cuerpos desnudos y uniendo por tanzas a los perros y las golondrinas. Go, ahora interpretada por una actriz joven, prepara un puchero y agasaja. Después de la comilona todos los artistas practican tiro al blanco y hacen una paloma, cada uno dentro de su palo artístico. La paloma como símbolo universal de la libertad. El pintor, pinta una paloma negra. El actor hecha a volar. El músico cloquea. El poeta escribe en chino en la tierra con una rama de Jacaranda. La apoteosis es un canto a la vida, e incluye a todos los actores de la película en la misma escena, representando una y otra vez lo ya representado. La peli cierra con un plano completo de la Tierra, y sobreimprime un texto.
Otra que disfruté mucho fue “El Debate”, de Von Klaus, un film en 3D, hablada íntegramente en geringoso. Americana. Utiliza mucho el meta mensaje y la dosificación de la información mediante la metonimia y la sinécdoque, pero sin abusar.
Al término de cada función mi rutina se completó con un paseo reflexivo, en el que toda la información mamada en la penumbra de la sala fue digerida y procesada. A esto seguía una lenta y completa exteriorización volcada sobre las servilletas que me provee el camarero de un barcito que se llama La Divina Gladis, ahí por las inmediaciones de El Bajo.
Pues bien, es en esas divinas gloriosas mesas donde apareció lo que en un futuro se convertiría en el motivo primero de esta misiva. No sé si recordarás a Gonzalo Azquiaga, el mediocampista subhumano del Normal Seis. Para refrescarte la memoria: fue el que puso la cabeza de la poronga adentro de la pecera. El que jugaba con los alacranes. El que tenia plata dulce. Entró campante por la puerta, flanqueado por dos mujeres. A la izquierda, Moira “Conchita” Durot. A la derecha, una descolada rubia zombi. Lo que a continuación leerás es una transcripción exacta de lo que pude anotar en mis servilletitas.

Gonzalo Azquiaga la concha y una rubia se sentaron acá. Charlan con desparpajo. Chabacanos. Conchita esta igual a mí. Hablan de deportes? Garrocha. La olimpiada. Chistes con “garrocha”. Pidieron tres tragos de distintos colores. No sé qué toma la rubia. Es azul. Azquiaga seguro toma fernet y la concha tiene daiquiri. Me gusta la rubia. La sonrisa. 30 y largos. (aquí hay un tachon ininteligible) voy a pagar la cuenta voy a salir y voy a volver a entrar y me voy a hacer el boludo. Ya estoy fuera del bar. Me olvidé de mear. Me duele todo el pecho y me late un parpado creo que voy a morir. Me quemé el bigote. Voy a entrar y me voy a hacer el boludo. Entro. Si me preguntan estoy escribiendo un libro. Voy.
Azquiaga se hace el que no me conoce.
-Azquiaga!
Ahora me conoce. El puto.
- Qué haces por aca?
- Estoy escribiendo un libro. No me vas a presentar? (a la rubia)
- Ella es Moira, te acordás?
- Claro! Tanto tiempo!
- Y esta es Silvina
- Encantando
- Cómo?
- Encantado. Feliz de conocerte silvinita. Te puedo decir silvinita?
- Que escribís ahí?
- Un libro.
- Ah! Sos escritor?
- Si. Es un texto acerca de la mística urbana.
Estoy sufriendo mis ulceras sufren un silencio incomodo.
Me hicieron sentar. Azquiaga quiere contar un chiste pelotudo
- Era un señor tan chiquito que olía a pies.
- Quien?
- Era un enano que fue a la perfumería con su mujer enana y pidió un pan de jabón. El tipo le pregunta “¿para la vajilla? Y el enanito le contesta NO, PARA TU PUTA MADRE.
- Muy bueno.
- Otro: un enano va a la peluquería. El peluquero le pregunta ¿se va a cortar las patillas? y el enanito le dice ¿qué querés, que me vaya al bosque caminando con los huevos?
- Ja-ja-jaaaaa.
La rubia se ríe. Se me para el pito. Intentaré contar un chiste.
- Primer acto: un italiano se arroja por la ventana. Segundo acto: el italiano cae al vacío. Tercer acto: el italiano pasa por una ventana en donde se encuentra un oso mirando al exterior. ¿cuál es el nombre de la obra?
- Cual es?
- CAETANO VELOSO.
No causa gracia.
Le voy a preguntar el teléfono.
- Silvinita, usté tiene celular?
- 156-549-5397
- De qué manera se va a volver a su casa? Yo no soy solo, pero sería grato para mí acercarla a un amueblado.

Acá se me acabaron las servilletas. Pero lo que pasó te lo puedo contar en detalles. Fuimos a un telo a coger. Pagué yo, ella puso el culo.

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